La Chinaca/ Lino Calderón
México da tremenda despedida a Irán del mundial 2006, tras eliminación política del torneo
MÉXICO ES HUMANO! IRANÍES Rompen en LLANTO con la TREMENDA Despedida de IRÁN en MÉXICO MUNDIAL 26! Cientos de personas salieron a la calle en Tijuana un domingo por la mañana para despedir a una selección de fútbol que no era la suya, de un país que la mayoría nunca había visitado, al que ni siquiera podían ubicar con precisión en el mapa y lo hicieron sin que nadie se los pidiera, sin convocatoria oficial, sin evento organizado, llevando en las manos banderas de Irán.
Lo que esos jugadores iraníes vivieron en esa calle de Tijuana antes de subirse al autobús rumbo a Los Ángeles fue tan poderoso que varios de ellos sacaron sus teléfonos y empezaron a grabar, no para subirlo a redes, para mandárselo a sus familias en un país en guerra. Quédate hasta el final porque hay un detalle de esa mañana que la prensa internacional recogió y que en México casi nadie contó.
Un detalle que explica por qué cuatro palabras escritas en un cartel amarillo hecho a mano cruzaron el océano y llegaron a los medios del mundo árabe como una bomba emocional. Para entender lo que ocurrió ese domingo en Tijuana, hay que empezar por una pregunta que nadie se está haciendo en voz alta.
¿Qué hace una selección nacional de fútbol entrenando en una ciudad fronteriza mexicana mientras el mundial se juega del otro lado? La respuesta dice más de la política internacional y de la unidad de un pueblo que cualquier análisis deportivo que puedas encontrar
en este momento. La selección de Irán llegó a México no por elección propia, llegó porque Estados Unidos le negó las visas a 15 miembros de su cuerpo técnico. 15 personas entre entrenadores, médicos, preparadores y asistentes que no pudieron entrar al país sede del torneo más grande del mundo. El presidente de la Federación iraní tampoco pudo cruzar la frontera y los jugadores, los mismos que debían prepararse para competir ante el planeta entero, tenían que viajar desde Tijuana hasta Los Ángeles para disputar sus
partidos y regresar a México ese mismo día, y porque tampoco les permitían quedarse a dormir en territorio estadounidense. Canadá, el otro país sede, también los rechazó y entonces la FIFA hizo una llamada a México y México dijo que sí, sin cálculo, sin condición, sin protocolo previo ni análisis de conveniencia diplomática.
La respuesta fue sí y punto. Se pusieron a disposición las instalaciones del Club Tijuana. El gobierno de Baja California facilitó todos los permisos. La Secretaría de Turismo activó sus canales para que el proceso funcionara. La Guardia Nacional acompañó los traslados. Helicópteros escoltaban el convoy cada vez que la selección iraní viajaba a Los Ángeles para jugar y la Sedena revisaba cada vehículo.
No fue recibir a un equipo, fue darle a una delegación en situación de vulnerabilidad lo que ningún otro país del mundo le había ofrecido. Seguridad, base, certeza y lo más importante de todo, la sensación de que su bandera era bienvenida en algún rincón del planeta. Ahora bien, todo eso es la parte oficial, la parte que los gobiernos pueden planear y ejecutar.
en este momento. La selección de Irán llegó a México no por elección propia, llegó porque Estados Unidos le negó las visas a 15 miembros de su cuerpo técnico. 15 personas entre entrenadores, médicos, preparadores y asistentes que no pudieron entrar al país sede del torneo más grande del mundo. El presidente de la Federación iraní tampoco pudo cruzar la frontera y los jugadores, los mismos que debían prepararse para competir ante el planeta entero, tenían que viajar desde Tijuana hasta Los Ángeles para disputar sus
partidos y regresar a México ese mismo día, y porque tampoco les permitían quedarse a dormir en territorio estadounidense. Canadá, el otro país sede, también los rechazó y entonces la FIFA hizo una llamada a México y México dijo que sí, sin cálculo, sin condición, sin protocolo previo ni análisis de conveniencia diplomática.
La respuesta fue sí y punto. Se pusieron a disposición las instalaciones del Club Tijuana. El gobierno de Baja California facilitó todos los permisos. La Secretaría de Turismo activó sus canales para que el proceso funcionara. La Guardia Nacional acompañó los traslados. Helicópteros escoltaban el convoy cada vez que la selección iraní viajaba a Los Ángeles para jugar y la Sedena revisaba cada vehículo.
No fue recibir a un equipo, fue darle a una delegación en situación de vulnerabilidad lo que ningún otro país del mundo le había ofrecido. Seguridad, base, certeza y lo más importante de todo, la sensación de que su bandera era bienvenida en algún rincón del planeta. Ahora bien, todo eso es la parte oficial, la parte que los gobiernos pueden planear y ejecutar.
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